viernes, 24 de mayo de 2013

Mauricio Marcelli

Pocos músicos en la actualidad pueden presentar una hoja de servicios tan brillante como la de este  violinista porteño, de formación clásica. Desde su adolescencia integró orquestas del calibre de: Enrique Mario Francini, Alfredo Gobbi, Argentino Galván, Miguel Caló, Aníbal Troilo, Osvaldo Pugliese, Atilio Stampone y otros. Además colaboró en las grabaciones de numerosos conjuntos y cantores como Alberto Podestá, Floreal Ruiz, Alberto Marino o Roberto Goyeneche entre tantos.
                                                           

Estuvo estos días en Madrid con la Selección Nacional de Tango, un Sexteto de excelentes músicos que acompañó a Ariel Ardit en una gira europea. Lo veía yo allá por el 68 cuando integraba la orquesta de Pugliese. Se le habían ido aquellos seis músicos que formaron el Sexteto Tango y Marcelli pasó a ser primer violín de la orquesta en reemplazo de Cacho Herrero. Seis años estuvo junto a Don Osvaldo y arregló varios temas para el conjunto.

-Dale tano, contame tus andanzas. ¿fuiste a ver la tierra de tus viejos?
- ¡Que te parece! Mi viejo y mi vieja era de un pueblito de la Toscana. Tengo muchos familiares allí. La casa de mi abuela materna está declarada monumento histórico y no se puede reformar, ni tocar nada. Tiene 500 años de antigüedad y aguantó bombardeos y demás. Una maravilla. La de mi abuelo paterno algo más de 100 años. Estuve en las dos y la verdad, resulta muy emocionante.
                                               
                                                             
-Y de tus viajes por el mundo.
-Ya perdí la cuenta y renové cualquier cantidad de pasaportes. Imaginate que estuve como primer violín de  Salamanca y Marconi en Japón. Y como solista, con Orlando Trípodi. Con Stampone estuve en diversos países de Europa y América y en 1995, acompañé a Julio Bocca en Estados Unidos y al Ballet Argentino. Como invitado acompañamos en París a la orquesta de El arranque junto a Raúl Garello, Néstor Marconi y Julio Pane.  Con El arranque estuve también en el Festival Génova Tango 2004, con mis propias obras. Anduve incluso por China, hice largas giras por todo Japón como director de mi propia orquesta, ofreciendo 61 conciertos. Y la verdad es que me aprecian mucho en Japón.

-Y te queda cuerda para rato, por lo que ví.
-Mirá, yo recuerdo cuando el Tano Ruggiero, que no era nada diplomático para decir las cosas, la encaró a Lidia, la esposa de Pugliese y le dijo de un saque: "Decile a Osvaldo que no toque más". Pugliese estaba sordo y seguía tocando, pero es difícil. Cuando yo vea que no escucho bien, largo todo. El propio Balcarce lo pasaba mal al final, y tenía que usar audífonos. Es jodido, pero es así.

Desde 1984, hasta el presente Mauricio integra la Orquesta Estable del Teatro Colón, donde ocupa el primer atril de su instrumento. Con este conjunto grabó, como solista, un CD dedicado íntegramente a obras de Ástor Piazzolla. Formó parte del Quinteto de Cámara Ensamble del Plata, conformado por solistas de cuerda de dicha orquesta. Ha dirigido la Orquesta Estable de Tango de la Ciudad de Buenos Aires y la Orquesta Escuela de Tango, en las que además fue violín solista.

Su curriculumn es realmente envidiable. E interminable. Con Hugo Romero, guitarrista, también actúan en salas y graban discos y anduvieron por París y Madrid, invitados. Lo llaman para reforzar orquestas y en carácter de solista. También ha grabado con sus distintas formaciones: Quinteto, Octango, Orquesta y puede resultar sorprendente el resultado, para aquellos que no lo tienen muy registrado en sus archivos a este gran músico, que también dirigió la Orquesta Nacional de Música argentina "Juan de Dios Filiberto". Pero además es compositor de varios temas de bella factura y arreglador de primera línea.
                                                                 


Por ejemplo lo podemos escuchar con su Octango, de 1977, en el tango de Julio De Caro: Boedo.

05- Boedo - Mauricio Marcelli

Y para redondear su imagen, nada mejor que verlo en directo en Japón y en este impresionante arreglo que hizo de Negracha, el tangazo de Osvaldo Pugliese, al frente de su orquesta y como solista además.


                                




jueves, 23 de mayo de 2013

Alfredito Gobbi

En el ambiente siempre fué así. El diminutivo obedecía al cariño que le profesaban su pares, y al gran respeto por su trayectoria de músico y al frente de las orquestas que fue conformando.

Un gran amigo, el cantor Walter Fiorito, me recuerda: "Vos dijiste que cuando Pugliese fue a presenciar el debut de Horacio Salgán en el mítico Café Nacional, el 24 de julio de 1947 y escuchó la versión que hizo de su tangazo: Recuerdo, se le cayeron las lágrimas, lo abrazó emocionado y no le quedaron ganas de volver a interpretarlo por todo lo que había logrado Salgán con dicho tango".

                                 
Y aprovechó para decirme: "Pienso que algo parecido le debe haber ocurrido a Domingo Federico, cuando escuchó su tango Saludos, por ese concierto orquestal que brindó Alfredo Gobbi al ejecutarlo y grabarlo... De lo mejor que he escuchado." 

No me queda más remedio que darle toda la razón, y con mucho gusto además, porque Alfredito Gobbi fue uno de los que me inocularon en vena la pasión tanguera, en aquellos hermosos momentos que estuve a su lado, cuando esta música era la sangre de Buenos Aires y yo un mocoso afortunado que absorbía el numen que flotaba en el aire de las noches porteñas.

Alfredo Gobbi al frente de su orquesta con Jorge Maciel a su lado
El tango Saludos es de Domingo Federico y lo grabó la orquesta de Miguel Caló,  el 23 de agosto de 1944, cuando Federico ya no era el primer bandoneón de esa formación. Se había alejado para formar orquesta propia y grabó con su conjunto este tema, cuatro meses antes, el 10 de abril de 1944. Y tuvo tal éxito que a partir del momento en que lo grabó Caló, pasó a ser utilizado por éste como música de presentación, en todas sus actuaciones.
Alfredo Gobbi lo registró 12 años más tarde, en 1956, con un maravilloso arreglo propio, en el que deja patente toda su inventiva, su particular estilo y esa línea melódica que lo caracterizó a lo largo de toda su carrera. Esa que inició como director, bajo la influencia de Julio De Caro. Pero imprimiéndole siempre su sello propio, renovador, con esa mística que trascendía desde su violín, y la marcación rítmica bien milonguera.

En algunas charletas solía contarme su gran amistad de años con Osvaldo Pugliese y Aníbal Troilo, cuando había que "buscar el mango" en los trabajos que fueran saliendo. El nombre de la orquesta no importaba, llevaba el rótulo de aquel que había conseguido el trabajo.
                                           
Después de su lamentable final. Troilo le escribió su Milonguero triste. Eduardo Rovira le dedicó El engobbiado y Ástor Piazzolla: Retrato de Alfredo Gobbi. Néstor Marconi también le dedicó un tango: Alfredeando que Osvaldo Pugliese ejecutó con su orquesta en alguna oportunidad, aunque no llegó a grabarlo, lamentablemente.

En el comienzo del mismo aparece el remedo del violín compadre de Gobbi, y todo el tango es un verdadero homenaje al Violín romántico del tango. Vale la pena enfiestarnos gobbiamente. Primero con su creación de Saludos y luego con la versión de Alfredeando por Osvaldo Pugliese y su orquesta en el programa Sábado de Todos, de ATC, realizado el 12 de diciembre de 1987. Ambos son belleza pura. ¡Vamos...!

Saludos - Alfredo Gobbi

01- Alfredeando - Osvaldo Pugliese











miércoles, 22 de mayo de 2013

Pugliese inédito

La larga y fecunda carrera de Osvaldo Pugliese, de honda raigambre en el pueblo que sigue entusiasmándose con su legado tanguero, contiene algunas versiones de páginas que no llegó a grabar comercialmente pero que sí fueron registradas por aquellos que quieren preservar estos documentos.

Son temas que quedaron impresos en videos o películas de actuaciones de televisión, en Japón, Holanda y demás destinos por donde paseó su inconfundible música, como éstos que me envía el amigo Rotella.

                                                 
En este caso se trata de dos temas que realizó con Adrián Guida, ese chico del barrio de Boedo, que se nos fue con apenas 29 años, ante la desazón de toda la gente del tango y cuando recién comenzaba su prometedora carrera.

Un repentino edema pulmonar obligó a su internación inmediata y fallecería en la mañana siguiente, el 12 de diciembre de 1994. Osvaldo Pugliese quedó conmocionado con la noticia, como si Adrián fuera de la familia y a ello se uniría el deceso de su nieto, lo que terminaría por minar las fuerzas de Don Osvaldo que poco después dejaría definitivamente la música profesional.
Adrián Guida con su compañero Abel Córdoba
El tango La reja es de Carlos Marcucci, "El pibe de Wilde" y Manuel Meaños y lo grabó por vez primera Carlos Gardel en 1928 con las guitarras de los negros José Ricardo y Guillermo Barbieri. Luego lo registraría en otras dos oportunidades.

Osvaldo Pugliese con la voz de Adrián Guida lo interpretó en A.T.C. Televisión, en el programa Sábado de todos, el 12 de diciembre de 1983.

                                         
Mis ocho esquinas es un tema de Beba Pugliese e Ítalo Curio. Los versos de Curio hacen mención al barrio donde se criaron tanto él como Beba.  En un vértice de Villa Ortúzar está esa zona que se conoce popularmente como "Ocho esquinas". Allí desembocan las avenidas Álvarez Thomas, Forest, Elcano y la calle Virrey Arredondo.

Osvaldo Pugliese con la voz de Adrián Guida lo interpreta en el programa de televisión de gran aceptación popular: Grandes valores del tango, que tantas veces me detuve a ver en directo cuando terminaba mi trabajo en el Noticiero del mismo canal de televisión. Lo realizaron el 4 de mayo de 1983. Y acá podemos escuchar ambos temas.

01- La reja - Pugliese-Guida

05- Mis ocho esquinas - Pugliese-Guida






lunes, 20 de mayo de 2013

Guillermo Rico

Ha fallecido este galán-actor-cantor de  tango, que tuvo mucho éxito en su momento. Tenía 93 años y había quedado ciego, pero su pinta relucía entre los integrantes de Los 5 grandes del buen humor, que en su época de parabienes filmaron varias películas, tenían programas cómicos de gran arraigo en el público y la vis cómica de varios de ellos, contrastaban con el lindo del grupo, que además cantaba muy bien.

Con el nombre de Guillermo Coral, militó en la orquesta de Francisco Canaro menos de dos años. Y Pirincho decía sobre él: "Después de cantar en mi orquesta, pasó a formar parte del conjunto humorístico: "Los cinco grandes", donde tuvo y sigue teniendo una destacada actuación. Se ha especializado en la imitación de voces, pero cuando canta sin imitar lo hace a la perfección y es personal. En homenaje a mis Bodas de Oro con el Tango, intervino como cantor en mi última actuación radial del año 1956, en la popular audición del Glostora Tango Club. Es una figura que tiene condiciones para lograr el más brillante éxito."

Éxito que tuvo y mucho con sus compañeros humoristas, aunque nos perdimos de escuchar y ver más seguido a un cantor de buena voz, bien modulada y savoir faire para las interpretaciones.Su último gran papel como actor  lo tuvo en la serie televisiva de los años setenta:  "Rolando Rivas taxista", junto a Claudio García Satur, Soledad Silveyra y un nutrido elenco de actores.

Los 5 grandes. Rico canta y Cambón al piano.
Había nacido en Lanús, y debutó como cantor de tango en el Club Talleres, de Remedios de Escalada, en la zona zur de la provincia bonaerense. Se integró en la troupe Los bohemios de Mario Pugliese Cariño y de ahí saltaría a La Caravana del buen humor, que dirigía el chileno Tito Martínez Del Box. Luego se convertiría en La cruzada del Buen Humor, plato fuerte de los domingos radiales al mediodía, acompañando los infaltables ravioles.
                                             


Su compañero en Los bohemios, el pianista Mario Sabino, lo presentó a Canaro, quien le acopló el nuevo alias artístico de Guillermo Coral. Con Pirincho grabó 32 temas, de los cuales 25 los hizo entre 1944/46, cuando militó en su orquesta, durante 17 meses.

El pianista Juan Carlos Cambón -que acompañó a Mercedes Simone y dirigió el Cuarteto Los ases-, Rico, el actor Zelmar Gueñol, y los cómicos Jorge Luz y Guillermo Pato Carret, se separaron de La cruzada y formaron su exitosísimo grupo: Los 5 grandes del buen humor, que merecieron los plácemes del público durante una década, se disolverían luego y proseguirán en solitario sus respectivas carreras.
                                                              
Hoy recordamos a este galán-cantor, con Francisco Canaro,en  el tango de Alfredo De Franco: Tres palabras que grabó el 22 de diciembre de 1944, recién incorporado a la orquesta. Y el 2 de enero de 1945, registró también con Pirincho, el tango de Miguelito Bucino: Encuentro.

Francisco Canaro-Guillermo Coral: Tres palabras

Francisco Canaro-Guillermo Coral: Encuentro






domingo, 19 de mayo de 2013

Abandono

Este hermoso tango de Pedro Maffia y Homero Manzi, lo grabó Julio De Caro con su orquesta en 1928. Por entonces se llamaba Amarguras y lo registró con este título, en forma instrumental. ¿Cuando se produjo el cambio? Fue en casa de Sebastián Piana donde coincidieron Pedro y Homero.

Manzi y Piana se conocieron en 1926 en una mesa del viejo Café El carpintero. De inmediato nació entre ellos una férrea amistad que se traduciría luego en el perfecto acople entre las letras del poeta de Añatuya y el pianista de Boedo. En especial, el conjunto de las milongas, que revolucionó a un género relegado hasta entonces a un segundo plano.
La barra de Boedo: Cátulo, Homero, Piana y Maffia
Milonga sentimental y Milonga del 900, creadas ambas por esta dupla histórica y hecha canto en las voces de Mercedes Simone y Carlos Gardel, revolucionaron el género y dieron paso a una nueva tanda de las mismas que serían coreadas por el pueblo, de inmediato.

Y para solaz y disfrute de los milongueros, la orquesta de Pedro Maffia, tocaría esas dos primeras con su orquesta en el desaparecido Teatro San Martín de la calle Esmeralda, en un espectáculo que era transmitido en directo por "La voz del aire". Estaba también la orquesta de Edgardo Donato en escena y el ritmo picante de  esos temas ingresaron por la puerta grande de la milonga bailable, en la mitad de los años treinta.
                                                   
                                            

Piana, Manzi, Cátulo Castillo, el padre de éste y Maffia que noviaba con la hermana de Piana, constituyeron una especie de clan creador que ennobleció el género en todo sentido. Una tarde que se encontraban en casa de Piana, cuyo padre era peluquero y músico aficionado, muy amigo de José González Castillo, el progenitor de Cátulo; estaban Manzi y Maffia hablando de tangos y salió Amarguras en la charla.

Manzi le dijo: "Lindo tanguito para ponerle una letra". Maffia tomó su fueye lo hizo sonar al compás de Amarguras, y mientras lo tarareaba, Homero tomaba apuntes. Lo que ellos llaman el "monstruo", según definición de Cadícamo.

Dos días más tarde, Homero le llevó la letra  a un café que estaba cerca de la radio, donde actuaba el Pibe de Flores con su orquesta. Maffia se entusiasmó con la poesía y el tema quedó terminado en el acto. Se procedió a ponerle el nuevo título sugerido por Manzi: Abandono, pues la letra trata sobre este tango, que fue un golazo desde la salida.
                                                                 
La dama del Tango: Mercedes Simone

Hay muchas grabaciones del tema, pero creo que la mejor y  más milonguera es la de Pedro Laurenz con la voz de Héctor Farrel. Increíblemente, pese al sonido maravilloso de su orquesta, recién en julio de 1937 pudo grabar Laurenz en la RCA Víctor, después de tres años de exhibir la calidad de su conjunto y ser rechazado por las grabadoras. Los primeros cuatro temas registrados fueron: Milonga de mis amores (Farrel), Enamorado (ranchera), Abandono (Farrel) y Arrabal.

De todos modos y para variar, escuchamos a Julio De Caro con su célebre sexteto en la versión de Amarguras, registrado el 28 de junio de 1928. Y luego la gran Mercedes Simone con el Trío de Sebastián Piana, que completan Roberto Garza y Eduardo Kohan, interpreta Abandono. Lo grabó el 29 de marzo de 1938.

Amarguras - Julio de Caro - Sexteto

Abandono - Mercedes Simone



sábado, 18 de mayo de 2013

Roberto Ray

Se llamaba en realidad Roberto Raimondo, era un porteño del barrio de San Cristóbal y no tenía en su acento ese matiz barrial, ese tono casi arrabalero de los sucesores de Carlos Gardel.

Se puede decir que fue el creador de los cantores que entran en la categoría de voces fresedianas. A tal punto que influyó notablemente en el acento de sus sucesores. Esa forma de entonación que cuadraba con los cánones musicales impuestos por el director del barrio de La Paternal.

                                            
Por aquella época cantaban apenas los estribillos y en muchos casos no aparecían en los créditos del disco. Se les llamaba estribillistas precisamente por esa costumbre instaurada a fines de los años veinte. Como si no se quisiese que interfirieran en el sonido de la orquesta, que tocaba para los bailarines. Y Fresedo lo hacía por entonces para los niños bien de la haute societé porteña.

Por este motivo, Ray fue siempre el preferido entre los muchos vocalistas que fueron pasando por su orquesta, respetando siempre ese tono que había marcado el muchacho de San Cristóbal. A los 19 años ya estaba instalado en el micrófono del conjunto de Fresedo, del cual se iría y retornaría en dos oportunidades, buscando un techo propio que nunca alcanzó fuera de esa orquesta.

Osvaldo Fresedo al frente de su gran orquesta. Roberto Ray está detrás suyo a su izq. 1933.
Al principio se les llamó chansonniers, designación francesa equivalente a cancionista, y Ray fue indudablemente quien marcó en el inicio, esa adaptación del cantor de tango en su solo vocal, al arreglo instrumental y el estilo orquestal.

Había arrancado cantando con Francisco Canaro, durante las actuaciones del conjunto de Pirincho en el cabaret Chantecler, e ingresa en la formación de Fresedo reemplazando a Ernesto Famá, en 1931.

Este director comprendió de inmediato el alcance que podía tener Ray (apellido achicado a petición del director que lo veía más llamativo) por su impecable dicción, su voz de tenor contenido y adaptado para siempre a la orquesta. De hecho creó páginas impecables y de enorme resonancia en el tiempo: Aromas, Sollozos, Vida mía, Como aquella princesa, que demuestran cabalmente el sutil ensamble entre la poesía y la música, la orquesta y la voz.
                         

Se puede decir sin exageraciones, que Ray colaboró fundamentalmente en la importancia del cantor de tango dentro de las orquestas típicas y ayudó a la formación de Fresedo a consolidarse como una de las preferidas por el público. De ahí la larga permanencia de este cantor en el gusto del público y en el micrófono de la gran orquesta del fueye de La Paternal.
                                         

Así como uno no puede imaginar a Ángel Vargas sin el piano de D'Agostino a su lado, o a Fiore sin Troilo, ni a Julio Martel fuera de De Angelis, tampoco podemos representarlo en otra formación a este caballero del tango que regresó en 1948 a la orquesta que había abandonado en 1939.

Para Carlos Di Sarli era el paradigma de lo que quería para su orquesta y de no mediar el felicísimo descubrimiento del pibe Roberto Rufino, ya había tendido los cables para llevarlo a su formación.

Murió joven, con cuarenta y ocho años y su desaparición no ocupó titulares destacados en los medios, pero sí en el corazón de los tangueros, especialmente en la legión de seguidores del maestro que vestía de smoking para darle al tango la jerarquía que según él, merecía tener.

Roberto Ray nos acompaña con Osvaldo Fresedo en este sábado de mayo,  con dos hermosas creaciones. Ojos muertos (llamado también Ojos tristes), de Rafael Iriarte (Rafael Yorio) y Alfredo Navarrine, grabado en 1938.Y el tango Vuelves, de Virgilio San Clemente y Maruja Pacheco Huergo (los creadores de El adiós) registrado en 1939.

Ojos muertos - Fresedo-Ray

Vuelves - Fresedo-Ray

jueves, 16 de mayo de 2013

Toda mi vida

Esta belleza de tango la escribió José María Contursi cuando tenía 29 años y la musicalizó Aníbal Troilo a sus 27 años. Está dedicado por el poeta a su amada Grisel.

Se habían conocido en 1934, cuando el hijo  de Pascual Contursi, en su rol de locutor de Radio Stentor, presentó en la emisora a las hermanas Nelly y Gori Omar, que habían venido de Guaminí, provincia de Buenos Aires, un pequeño pueblo agrícola situado a casi 500 kilómetros de la capital.

                                      
Con ellas vino su amiga Susa Gricel Viganó. Cuando José María y  esta última fueron presentados, quedaron encandilados  ambos. En ella ya se entreveía la futura belleza que ganaría tantos concursos luego en Córdoba, pues tenía apenas 14 años y el Catunga 23.

La historia es muy conocida y cuando José María compone Gricel, sobre música previa de Mariano Mores en 1939, da la orden de salida a una cantidad increíble de temas que le dedicaría a su añorado y perdido amor. Porque Contursi se casaría con su novia de entonces y Gricel a su vez se casará en Córdoba  con otro hombre.

Lo extraordinario del caso es la historia tendría un final feliz, pero entre medias todos los temas que fue escribiendo Contursi hasta ese reencuentro definitivo (su esposa  había fallecido) en Córdoba, fueron de una enorme calidad.

Troilo y Zita con José María Contursi y su esposa
Sombras nada más, Verdemar, Tu piel de jazmín, Sin lágrimas, Tabaco, Vieja amiga, Tú, Como aquella princesa, Como dos extraños, En esta tarde gris, Cada vez que me recuerdes, entre muchas otras, sembraron los pentagramas de las orquestas típicas del cuarenta con una profundidad y popularidad fantásticas.

El tango del título lo grabó Aníbal Troilo con la arrobadora voz de Francisco Fiorentino  el 4 de marzo de 1941. Lo estrenó Pichuco en el club Rancho Grande, del barrio de Villa Devoto en los bailes de carnaval de ese año, a la vez que lo repetía en el Club Pueyrredón de Villa Ballester, donde hacía doblete. El espaldarazo del público fue fulminante.

Justo había reaparecido en el disco Troilo ese año, pasando de Odeón a la RCA Víctor. Fue el tercer tema que registró para este sello y el primero como autor. El estreno, en este sentido, no pudo ser mejor.

Fiore lo canta como los dioses y la orquesta suena maravillosamente, te hace bailar el cuore, pero el piano de Orlando Goñi a mí me chifla, es algo genial, no me canso de decirlo. No hay más que ver el arranque del tema donde ya te pone en clima y te lleva en volandas. El tango se lo pone al hombro y te conduce por la pista a un ritmo genial. Incluso ribetea con el piano algunas partes de Fiore en contrapunto. Y cuando éste termina su parte, sale el fueye de Troilo haciendo poesía musical de la buena.

Un viejo amigo de Troilo, que anduvo con él en las primeras escaramuzas que tuvieron ambos en diversos lugares y que fueron grandes amigos hasta el final: Osvaldo Pugliese, lo tocó con su orquesta en el Teatro Colón el 26 de diciembre de 1985. Lo hizo en forma instrumental solamente, pero también este tango en la interpretación de la orquesta cobra un notable vuelo poético y uno no puede menos que pensar en toda la hermosura que guarda el tema en sus entrañas.

                                                           


Vamos a escuchar entonces las dos interpretaciones, la de Troilo con Fiore (¡Y Goñi!) y la de Don Osvaldo en el Colón, donde siempre tuvo que estar.

02- Toda mi vida - Troilo-Fiore

Toda mi vida- Osvaldo Pugliese